¿Qué hacer con los parásitos intestinales?

Si eres madre, tal vez te asuste un poco la posibilidad que tu bebé sufra de parásitos. ¡Tranquila! En realidad, es bastante común entre los niños que lleguen a alojarlos en algún momento. Es por eso que es tan importante conocer los síntomas y los problemas que pueden acarrear para erradicarlos lo antes posible.

Por favor, no dejes pasar este problema, ya que, como verás, traerá otros problemas de salud. Lo peor que puedes hacer es esperar que el problema se solucione solo.

Los síntomas que generan los parásitos

Antes de explicarte los tipos específicos de parásitos que existen y lo que producen en el organismo, quería hacer hincapié en las conductas que puedes observar en tu bebé que deben significar para ti un signo de alerta.

Si comienzas a ver a tu hijo pálido, esto puede demostrar cierto grado de anemia y es muy común en los casos de parásitos. También puede sufrir de dolores de cabeza  o en el vientre que incluyan cólicos o diarrea. A veces, llegan a padecer fiebre o convulsiones.

Lo más probable es que sienta falta de apetito, sus dientes crujan, tenga dificultades para dormir y tienda a sentir picazón en el ano y en las nalgas, en especial durante la noche. Así que si notas que tu bebé trata de rascarse o se siente fastidiado, una posibilidad es que se trate de parásitos.

Conoce todo sobre los parásitos

Cuando pienses en ellos, tienes que imaginarlos como unos organismos que se hospedan en otro (en este caso, en el aparato digestivo de tu hijo) y viven de él. Muchos los conocen como “lombrices” y algunos de los más comunes son:

  • Oxiuros

Imagínatelos muy pequeños, de menos de un centímetro de largo. En estos casos, la hembra deja sus huevos por la noche alrededor del ano y estos se esparcen por la ropa y en la cama. Al rascarse, también se adhieren a las manos y de allí a cualquier cosa que toque, esparciéndolos por todos lados.

Con este parásito se usa la “prueba del scotch”: aplicas cinta adhesiva en los márgenes del ano antes de que tu hijo se acueste y al levantarse por la mañana para ser enviadas al laboratorio.

  • Áscaris

Estos son mucho más grandes, pueden llegar a medir hasta 20 cm y se hospedan en el aparato digestivo. Las hembras llegan a depositar 200.000 huevos al día.

  • Giardia Lamblia

Vive en el intestino, generalmente ataca a niños entre 2 y 6 años. Su contagio es muy fácil, así que es muy común en guarderías o nidos.

Teniendo esto en cuenta, ya puedes imaginarte porqué es tan importante que todos los miembros de la familia se laven las manos después de ir al baño y cada vez que sea necesario. Lamentablemente, el contagio de parásitos es muy fácil.

¿Qué hago si mi hijo tiene parásitos?

Además de lavarse las manos y mantener la higiene de tu bebé con un baño diario, debes tener todo desinfectado: juguetes, ropa de cama, muebles, etc. Sin embargo, aún siguiendo estos cuidados, tal vez en algún momento llegue a padecerlos, ya que basta con que coma un alimento infectado o incluso inhale polvo contaminado para que se instalen en su cuerpo.

Cualquier médico que sospeche que se trate de parásitos, necesitará un examen de heces para confirmarlo y saber exactamente a qué tipo se enfrenta. ¡Ojo! Esto es muy importante, ya que cada clase de parásito recibe un tratamiento específico que, generalmente, tiene que ver con un medicamento en particular.

Tan solo en dos semanas se verá libre del problema, si sigues las instrucciones al pie de la letra. Como estos tratamientos matan las “lombrices”, pero no los huevos, seguramente deberá repetir el tratamiento tras unas semanas.

Si es el caso de tu hijo, ¡no te preocupes! No se trata de algo grave, pero para evitar cualquier complicación, debes llevarlo a su médico lo antes posible.

Imágenes: blogfarmacia, crecerfeliz, mikinder, blogciencias, entremujeres

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Acerca del autor

Escrito por Irina Melgar

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