El verano es una temporada en la cual nuestros hijos están de vacaciones por lo que pasan muchos momentos jugando a la intemperie, ya sea en el jardín de la casa o al salir de paseo con ellos. Durante esta temporada también existe una proliferación de insectos, y nuestros hijos se vuelven blanco de sus picaduras.

El calor existente, sumado a la humedad de la piel genera un olor que atrae a los insectos, adicionalmente para refrescar a los pequeños hacemos uso de colonias, lo cual genera mayor atracción de los insectos.

Cuando los niños jueguen fuera de casa o salgan de paseo, evita el uso de colonias y más bien colócales repelente de insectos; elige uno que sea natural, derivados de plantas como la Citronella y evita los que contengan Deet que es un químico sintético que si no es usado en dosis máximas de 10% de concentración puede resultar nocivo.

Los repelentes a base de Deet son los más efectivos, pero para el caso de los niños puede resultar nocivo puesto que existe un latente riesgo de ingesta oral, que se escurran por la nariz y los ojos afectando las mucosas y las membranas oculares; además de ser un químico muy inflamable

Asegúrate de la permanencia del repelente que elijas sobre la piel de los niños, puesto que el sudor, el roce de la ropa y el aseo hacen que éste desaparezca.

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