Con el pasar de los meses los bebés desarrollan una mayor coordinación de su cuerpo, especialmente de la mano y del brazo, por tal motivo les agrada mucho apilar juguetes y sobre todo derrumbar la torre por el sonido que hace. Nosotros debemos aprovechar esta situación al máximo proporcionándole al bebé cosas diferentes que puedan apilar, como por ejemplo: bloques, libros, cajas, tazones de plástico, etc.

Si el bebé no pudiera hacerlo solo, tendremos que incentivarlo a seguir intentando hasta que lo logre, no se le debe ayudar porque no aprenderán a ser perseverantes y tolerantes con los fracasos.

Con este ejercicio el bebé aprovecha varios eventos, el primero apilar los juguetes pacientemente utilizando su motricidad fina, luego al derrumbar la torre pondrá en práctica su motricidad gruesa; también aprenderá a discriminar formas y tamaños; y finalmente estará aprendiendo a ser perseverante y tolerante con los fracaso.

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