La amabilidad

Apreciar lo que los otros hacen por uno y expresarlo en el momento oportuno es una muestra de respeto en toda relación humana. El sentido de gratitud no es algo que surge espontáneamente, es deber de los padres enseñar esta cualidad.

Cuando a un niño no se le enseña a agradecer y se le da todo lo que desea a manera de derecho, se convierte en un niño que exige cada vez más, no reconoce los esfuerzos que hacen para que él se sienta feliz, y se siente el centro del universo sin importarle los demás ni las consecuencias de sus actos.

Si bien, cuando se es bebé no tiene este conocimiento, al llegar a los dos años se está en la capacidad de entender lo que significa dar y recibir. Muchos niños comienzan a interactuar con más niños en esta etapa porque ya se comienza a asistir a los jardines de infancia. Comprender lo que significa hacer sentir bien a los demás con sus actos, compartiendo sus sentimientos, lo ayudará en su desenvolvimiento con sus familiares, amigos, compañeros e inclusive desconocidos a lo largo de su vida, al propiciar una buena conexión con las personas.

Aprender a decir “por favor” y “gracias” durante el día a día, es una costumbre que poco a poco irán adquiriendo, necesitando mucha ayuda y dedicación por parte de las personas mas cercanas al niño, explicándoles que cuando él es amable con las personas, éstas se sienten muy bien; y sobretodo, enseñarles con el ejemplo, los niños son grandes imitadores, ellos serán el reflejo de los padres principalmente. Por tal motivo, es importante que usted sea consecuente con lo que le dice, y el niño lo vea también pedir, agradecer y tratar de buena manera a las personas a lo largo del día, ayuda mucho en la enseñanza explicarle al niño el por qué de cada acción que realizamos, para que comprenda que toda muestra de amabilidad es recíproca

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