La edad del “¿Por qué?”

por_que.jpgEntre los 3 y 5 años a los niños gustan mucho de hablar y preguntar, se desarrolla en ellos una etapa que se caracteriza por el bombardeo de preguntas, haciendo que una respuesta desencadene una nueva pregunta, y muchas veces no terminamos de responder a su pregunta y ya nos están haciendo otra, situación que puede llegar a ser irritante, pero que debe ser tratada con paciencia y cariño.

Estas preguntas tienen como base la curiosidad, el querer saber más y su deseo de saberlo todo, también es una forma de iniciar una conversación y por qué no, llamar la atención sintiéndose importantes al mantener a los padres o adultos respondiendo sus preguntas. Las preguntas también suelen  ser utilizadas para desviar la atención cuando los encuentran haciendo una travesura o algo indebido; y en otros casos pueden ser desafiantes cuando les negamos alguna cosa (“¿Por qué tengo que bañarme?”)

Muchas veces las preguntas pueden ser embarazosas, así como los comentarios impertinentes que hagan al decir lo que piensan y sienten sin medir las consecuencias. También pueden hacernos la misma pregunta muchas veces durante una semana por ejemplo, esto se debe a que por medio de la repetición se aprende, de la misma manera podrán ver la misma película muchas veces o mirar un libro repetitivamente.

Si el niño no preguntara tanto sería cuestión de preocupación porque indicaría algún problema en el desarrollo del niño, o que nosotros hemos adoptado una actitud negativa ante sus preguntas, que han hecho que el niño las reprima.

Por qué, cómo, cuándo, dónde y quién son las preguntas que nos “atormentarán”, no sólo es importante responder a estas preguntas, sino que hay que responderlas bien, así el niño confiará en nuestras respuestas y esta confianza se prolongará hasta la adultez.

No dejes ninguna pregunta sin respuesta o decirle que vas a responderle luego y esa respuesta no llega, el niño se sentirá mal porque no olvidará que hay una respuesta pendiente.

Teniendo en cuenta su capacidad de comprensión y el vocabulario que manejan, hacerle frente a sus preguntas sólo requerirá respuestas simples y comprensibles tratando de absolver sus dudas y no complicarles la vida. Preguntas referentes a la muerte y al sexo suelen ser las más difíciles, una buena forma de responder es usando ejemplos sencillos utilizando comparaciones que ayuden a su comprensión. Evita las respuesta dictatoriales como “porque sí”

Si luego de responder a su batería de preguntas, haberle dado tu atención y el niño sigue preguntando y repreguntando, puedes cortar el interrogatorio, pero debes hacerlo tranquilamente, decirle “Conversar contigo es muy interesante pero ahora tengo que seguir con mi trabajo” o “Ya es hora de ir a dormir, mañana continuaremos conversando”

Los padres no deben limitarse simplemente a responder preguntas, sino más bien aprovecharlas para hacerlos pensar, favoreciendo el aprendizaje y desarrollo (“¿Por qué crees tú…?). También se puede aprovechar este momento como un trampolín para tener conversaciones con su hijo, preguntándole qué ha hecho en la escuela, qué tal le fue en su paseo al parque, cómo se siente, etc., mostrando interés por las cosas que el hace.

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