perder.jpgLos niños también viven en un ambiente competitivo, por lo que para ellos querer ganar es lo más importante porque sienten que ganan mayor respeto, admiración y control de sus compañeros, y un poder para atraer la mirada de los adultos mediante felicitaciones, besos, abrazos. Todo ello alimenta su autoestima.

Algunos niños cuando ven que están por perder, abandonan el juego excusándose con el aburrimiento o cualquier cosa que les pase por la cabeza, pero no toleran de ninguna manera perder. Otros más violentos rompen en lágrimas y berrinches y los más audaces acusan a los demás de haber hecho trampa, o determinan reglas de juego que sólo los beneficia a ellos para ganar. En líneas generales relacionan el perder con fracaso e incompetencia.

Esta competencia no sólo se da en el ámbito del juego sino en la vida cotidiana, quién termina de comer primero, quién se viste primero, y en casos extremos hasta se preguntan a quién quiere más mamá

Pero aprender a perder no lo es todo lo más importante es aprender a ser un buen competidor y competir con esfuerzo y dignidad demostrando alegría al ganar o perder y felicitar al oponente que haya logrado ganar de ser el caso, esto será lo más importante para su vida futura brindándole una mayor autoestima y confianza en sí mismo beneficiando sus relaciones sociales con los demás. Por el contrario el niño que no aprende desde pequeño a competir y perder, tendrá problemas para relacionarse en el futuro, puesto que será marginado por sus compañeros.

Un punto que se debe tener en cuenta es que los niños aprenden por imitación, si el niño ve a sus padres reaccionar con violencia al ver por la televisión que su equipo favorito está perdiendo, que se molestan cuando van perdiendo un juego de naipes, será un claro ejemplo de lo que no se debe hacer.

Para los niños lo máximo es complacer a sus padres, si perciben que usted se emociona cuando se premia a los ganadores, sus hijos querrán ser iguales. Usted debe sacar ventaja de ello, cuando vean una competencia o su hijo participe en alguna, no muestre interés en el ganador del juego sino más bien destaque la virtud de dar lo mejor de cada uno dentro de la competencia; enséñale que es normal sentirse triste si se pierde, pero que eso sólo significa que debe seguir esforzándose para que consiga el triunfo.

Al jugar con nuestros hijos, aparte de disfrutarlo mucho, sentimos una gran felicidad cuando vemos la forma como ellos se alegran al ganarnos, lo que nos hace “dejarlos ganar”, es evidente que un adulto tiene clara ventaja para ganar a un pequeño y se le debe dejar ganar para evitar su frustración, pero recuerde también en hacerlo perder, balanceando los resultados usted podrá entrenar a su hijo a ser tolerante con los resultados y a seguir esforzándose para ganar.

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