Participando en las labores del hogar

Cuando un bebé nace es indefenso y dependiente de nuestros cuidados, los padres cumplimos el rol de cuidar de ellos con esmero y dedicación, el tiempo pasa y ese bebé ya estará gateando, luego dando sus primeros pasos y antes que nos demos cuenta se convertirá en un ser lleno potenciales, pero para nosotros seguirá siendo demasiado pequeño, frágil y nos costará mucho verlos como seres independientes, capaces de realizar tareas por cuenta propia, y sin querer, estaríamos negándoles la posibilidad de participar en el ámbito familiar.

Participar en cualquier actividad sea permanente o esporádica desde temprana edad tiene muchas ventajas:
• Favorece la formación de la responsabilidad en los niños.
• Les enseña a valerse por si mismos (vestirse, arreglarse, cuidar sus cosas, etc.) favoreciendo su autonomía.
• Fomenta la solución de problemas que se presenten, entrenándolos para enfrentar retos y desafíos, así como a la concentración y la capacidad de terminar una tarea.
• Ejercitar su Psicomotricidad fina y gruesa, equilibrio, etc.
• Contribuye a su mejora personal, ayudándoles a aprender a trabajar, a valorar sus pertenencias y a motivar su deseo de colaborar.
• Fomenta la integración de la unidad del hogar.

Por todas estas ventajas, enseñar labores del hogar se convierte en una obligación de los padres, que deben inculcar (no obligar) desde pequeños, no se trata de convertir el hogar en un centro de trabajo sino mas bien trabajar jugando, realizando tareas simples como ordenar, botar sus desperdicios, guardar los juguetes después de usarlos, cuidar sus pertenencias, colaborar, y esto a ellos les gusta. La consigna es que los pequeños se sientan útiles colaborando en casa con la finalidad de crear el hábito, para ello debemos hacer de estas tareas un momento divertido, lejos de ser una fastidiosa obligación., una actividad grata.

Lo primero que se debe hacer es preparar el ambiente para facilitar las labores de los niños y reducir las limitaciones que ellos tienen, como la talla, fuerza, capacidad psicomotriz, etc. Por ejemplo organizar su dormitorio de tal manera que los juguetes se guarden en lugares accesibles para ellos, las cajas plásticas grandes pueden ser guardadas bajo la cama, el librero debe estar a su altura, o contar con un banquito seguro en el cual puedan subirse, es decir, darle las facilidades para lograr su propósito.

Inicialmente se les debe enseñar a hacer sus labores con el ejemplo, el adulto debe comenzar a guardar los juguetes animando al niño a que lo ayude y cuando terminen felicitarlo y agradecerle por lo que ha hecho. El niño hará las labores primero por imitación, luego lo hará para agradarlo, terminando por convertirse en un hábito. Es muy importante hacer estas labores asociándolas a alguna actividad lúdica como por ejemplo cantar, decir trabalenguas, etc.

No sólo a su dormitorio y sus juguetes se limitan las labores del hogar, sino también en la cocina, ayudando a guardar los alimentos, pelar arvejas, poner la mesa; en la limpieza, sacudiendo los cojines, limpiando superficies, barrer; en el jardín, recogiendo hojas secas, regando las plantas, y así en cualquier actividad cotidiana.

Se debe tener especial cuidado en los peligros inherentes de algunas áreas de la casa, como el fuego, líquidos u objetos calientes, los cuchillos, insecticidas, artículos tóxicos, etc.

Pero todo no es una maravilla, es necesario que tengamos mucha paciencia porque los niños podrán tener mucha voluntad para hacer las cosas bien, pero no siempre podrán cumplir con ello debido a su inexperiencia. A la hora de corregirlos, se debe hacer con suavidad, evitar perder los papeles por los accidentes que puedan tener, de lo contrario afectará el autoestima del niño, que sentirá que no puede hacer nada bien, anulando su iniciativa y su deseo de colaborar.

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