Pérdida de apetito

Tu bebé durante los primeros meses se ha alimentado bien, tomaba muy bien su leche, su jugo, comía sus papillas, golosinas; pero ahora que tiene poco más de un año de edad ya no come como antes, su apetito ha disminuido y obviamente estás muy preocupada por ello. No te preocupes tanto, se trata de un proceso natural en esta etapa de su vida.

Del nacimiento al año los bebés tienen un crecimiento acelerado, triplican su peso y crecen alrededor de 23 centímetros, siendo la etapa en que mayor crecimiento experimentarán, a partir de allí el crecimiento se tornará más lento y constante, en promedio crecerán anualmente 7 centímetros y su peso se incrementará entre 2 a 2.5 kilogramos. Este es uno de los factores por los cuales el niño pierde un poco de apetito, ya no necesita tanto alimento para crecer como durante el primer año. De todas formas siempre es necesario que el niño vaya a sus controles pediátricos regularmente.

Otro aspecto físico que se debe tener en cuenta es que el niño ya es más independiente, ahora puede jugar de manera más amplia, camina, salta, trepa, trota; adicionalmente ya puede comunicarse sea hablando o con señas. El entorno le presenta ahora un sinnúmero de alternativas para distraerse y él querrá tomarlas todas, por lo que comer no será una actividad atractiva para él sino más bien una pérdida de tiempo.

Muchos niños adelgazan a esta edad, por lo que los padres relacionan la falta de apetito con su adelgazamiento, afortunadamente esto no es así; lo que sucede es que cuando su hijo era bebé acumulaba energía a manera de grasa como defensa, ahora que ya es niño su sistema inmunológico está más desarrollado y está usando la energía que acumuló durante el primer año para sus actividades cotidianas.

También se relaciona la falta de apetito con el hecho que los niños se constipan frecuentemente, en realidad constiparse no tiene nada que ver con la disminución del apetito sino porque por la misma edad y habilidades que tiene, el niño se expone a la intemperie, se desabriga, y nosotros no podemos controlarlo como cuando era bebé. Felizmente este detalle tiene su punto positivo, su sistema inmunológico se sigue fortaleciendo con sus episodios de constipación, siempre y cuando no abusemos de los medicamentos.

La dieta del niño también debe variar, ahora se le ofrecerán alimentos nuevos adecuados para su edad, y no necesariamente le gustarán y los padres en su afán de alimentarlos correctamente pueden cometer el error de discutir con el niño, tornando el momento de las comidas en un momento desagradable y estresante, haciendo que el niño sienta rechazo a la comida y entrando en un círculo vicioso que debe ser evitado.

Un aspecto que tiene efecto es el hecho que el niño ya tiene conciencia que es un ser independiente, con personalidad propia, y querrá ejercerla por lo que es lógico que quiera imponer su voluntad, y qué mejor momento que el de la comida, él sabe que sus padres estarán atentos su alimentación por lo que será ideal el intentar desafiarlos.

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