Pareciera que con la llegada del primer cumpleaños del bebé, cambiara su personalidad, antes dormía tranquilamente y ahora comienza a despertarse por las noches o no puede conciliar el sueño cuando está a oscuras.
En realidad el bebé sí cambia, así como es un poco huraño con personas extrañas también comienza a darse cuenta que está solo sin nadie que lo acompañe. Este comportamiento surge entre el año y los dos años de vida y es normal, pasará a partir de la pubertad. Nosotros podemos ayudarlos a prepararse o superar esta etapa.
Para poder preparar a nuestro hijo a lidiar con la oscuridad o ayudarlo a superarlo puede “jugar con la oscuridad”, el juego siempre es un buen aliado para que el niño conozca algo y al conocerlo, no le temerá.
Desde bebés jugar a las “escondidas” es muy útil, de bebé puedes usar una manta para cubrirte el rostro y luego quitártela, luego lo haces con él, los bebés disfrutan mucho con este tipo de juego. Cuando ya esté más grande y pueda caminar pueden jugar a las escondidas, primero que él se esconda y luego tú lo encuentras, y después inviertan los roles; la idea es que así él no te vea, sabe que estás.
Jugar con una linterna en un cuarto oscuro, puedes hacer que tu hijo intente atrapar aquel círculo de luz que tú irás moviendo. En el artículo Atrapa el punto brillante de Estimulación Temprana de la Web del Bebé te explicamos cómo.
Contarle cuentos a oscuras utilizando una linterna para iluminarlos, aparte de darle un halo de aventura, será una forma de ir haciendo a la oscuridad cómplice de sus actividades.
Jugar a las sombras chinas, la formación de figuras o animales en la pared encantarán a tu hijo, con esto no sólo se familiarizará con la oscuridad sino con cualquier sombra nocturna que pueda ver cuando despierta por las noches.
Pero si tu hijo ya tiene miedo a la oscuridad, necesitará algún tiempo para familiarizarse con ella, entonces debes darle una ayuda mientras llega ese momento:
Pasa un momento junto a tu hijo antes de dormir, puedes contarle un cuento, conversar acerca de lo que harán al día siguiente o simplemente acomodar la habitación.
Cuando notes que se despierta por la noche, sin entrar al cuarto háblale, utiliza tu voz para calmarlo, si notas que no consigues hacerlo entra al cuarto y con la luz apagada continúa hablándole para calmarlo.
Puedes dejar la puerta un poco abierta, a veces poder escuchar los ruidos de personas en actividad dentro de la casa les da seguridad.
En el último de los casos colócale una pequeña luz dentro de la habitación, una lamparita piloto que le dará una luz tenue o dejar que entre un haz de luz por la puerta entreabierta del cuarto de tu hijo.