dejar-panhal.jpgExisten muchas opiniones y técnicas utilizadas en torno a cuál es el tiempo ideal para que un niño deje el pañal. En nuestra cultura se han utilizado métodos muy agresivos como golpear al niño, avergonzarlo o hasta hacerle producir náuseas haciéndolo mirar sus deposiciones; o de lo contrario, se permite que el niño utilice el pañal hasta los tres o cuatro años o a la hora de dormir.

Actualmente se estima y se da prioridad a la evolución natural del niño, respetando su ritmo y nivel de madurez. El niño, recién a partir del año y diez meses (lógicamente respetando diferencias individuales), está en capacidad de comenzar a avisar cuando tiene deseos de miccionar o de defecar; y digo está en capacidad, porque antes de esta edad el niño no ha desarrollado a nivel neurológico la capacidad de reconocer su esquema corporal, ni siquiera a un nivel muy elemental; sus movimientos son desordenados, no utiliza bien sus miembros, la precisión y fineza de sus movimientos aún es sumamente básica y por lo tanto, no controla bien los músculos necesarios para la micción y la defecación. Además, es necesario también que el niño haya desarrollado un lenguaje mínimo que le permita avisar con facilidad que tiene deseos de ir al baño.

Probablemente muchos padres, en el deseo de que su hijo ya no utilice el pañal o por buscar un poco más de comodidad en su aseo, hayan “entrenado” a su hijo sentándolo desde muy pequeño en un bacín, y en muchos casos el niño logra aprender a ocuparse cuando lo sientan, pero esto no va más allá de un simple entrenamiento o condicionamiento, que de alguna manera fuerza al niño a aprender algo para lo que no está preparado, y finalmente puede acarrear problemas, como la enuresis (orinarse en las noches, y a veces también en el día), el estreñimiento, la tensión y el miedo al momento de entrar al baño, etc.

Respetando las diferencias individuales, el niño debería aprender el control de sus esfínteres entre el año diez meses y los tres años, más allá de esta edad podría considerarse la existencia de algún tipo de problema.

Básicamente considero que la persona que tenga a cargo la crianza del niño, debería asumir esta tarea como algo que es progresivo, comenzar a enseñarle al niño a reconocer su cuerpo, reconocer su orina y sus heces, e ir poco a poco enseñándole a entrar al baño provocándole las ganas de repente, abriendo el caño, o escuchando como orina mamá. Nunca debe utilizarse métodos de castigo o de amenaza para enseñarle a pedir sus necesidades, esto genera mucho miedo y ansiedad, lo cual dificulta que el niño aprenda.

El control de esfínteres, es un trabajo permanente de activación de los músculos de la micción y de la defecación, por tanto toma tiempo y cuesta avances y retrocesos. El niño se demora en aprender y depende mucho de las técnicas que se utilicen para enseñarle. Probablemente su niño aprenderá con más facilidad a pedir de día que por las noches.

Cuando algún padre me cuenta que regaña o castiga a su niño de dos años porque se hace la pila, yo le pregunto ¿Acaso cree usted que a su niño le gusta estar con pañal o será que está aprendiendo?. Y si esta aprendiendo, no merece ningún castigo, porque no lo hace por voluntad propia.

Marcela Silva Navarrete
Psicóloga (C.Ps.P. 6535)
Email: marcela.silva@terra.com.pe
Tel: +511-9382-9195

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