Lo ideal para la ropa e inclusive la ropa de cuna del bebé, son las fibras naturales (algodón, hilo, lana, lino, etc.) debido a que son muy suaves, absorben la transpiración y permiten la oxigenación de la piel.
El algodón es la fibra natural más recomendada para el bebé, no sólo por sus características, sino porque soporta muchos lavados resultando económica.
La lana puede generar reacciones alérgicas en algunos bebés.
Se debe evitar materiales que suelten pelo (angolina) porque pueden ser inhalados por el bebé.
Por el contrario, las fibras artificiales no absorben la transpiración ni permiten la oxigenación de la piel, pudiendo generar la aparición de irritaciones o dar lugar a reacciones alérgicas.
Las fibras artificiales deben ser usadas sólo durante el invierno para el abrigo, evitando el contacto directo con la piel del bebé y utilizando una prenda de fibra natural entre la piel del bebé y la fibra sintética.