Tanto bebés como niños suelen sufrir accidentes, golpearse la punta de los dedos contra algo que se los aprieta es lo más común: con los cajones, puertas, mamparas, etc., desafortunadamente no podemos prever todos los movimientos de los pequeños y cuando suceden estos accidentes el llanto suele ser atroz.
Este tipo de golpe genera un sangrado entre la uña y la piel que al quedarse atrapado ocasiona el hematoma subungueal, viéndose la uña de color oscuro o morado. También puede sangrar hacia fuera en caso que la uña se haya roto generando una vía de escape de la sangre. Ante estos casos es recomendable:
Aplicar frío a la uña (agua helada) para enfriar la punta del dedo golpeado y elévelo por encima de la altura del corazón.
En caso de haber mucho dolor (el bebé no dejará de llorar y el niño se quejará) debe llevarse al pequeño al médico para descartar que se haya perjudicado
Un examen físico o una radiografía para descartar un hueso roto.
Drenar la sangre contenida entre la uña y la piel, para disminuir el dolor.
Si hubiera una astilla u objeto bajo la uña se deberá remover la uña para extraerlo. Consulte si es necesario aplicarse la vacuna contra el Tétano.
El hematoma desaparecerá por sí solo, y tardará lo que demore la uña en crecer.