• Al hablar con el niño, debe hacerlo haciendo contacto visual con él mirándolo a la cara y hablarle en un tono adecuado de voz.
  • Las órdenes deben ser cortas y precisas.
  • Cuando contestemos a sus preguntas debemos hacerlo al momento y dándole explicaciones claras.
  • Participe activamente en actividades que al niño le gusten (ir al parque, la playa, jugar, etc.), y aproveche estos momentos para propiciar el lenguaje, conversando con él por medio de preguntas o absurdos verbales (si su hijo está en el parque dígale “mira que lindo está el pasto amarillo” propiciando que su hijo la corrija y le diga que el pasto no es amarillo sino verde).
  • Léale cuentos realizando la entonación y gesticulación adecuada a la historia. Elijan un momento especial para ello.
  • Si el niño pide algo mediante gestos o sonidos no verbales, se le debe incentivar siempre su intención de comunicarse verbalmente, enséñele cómo debe pedir las cosas: “Tienes sed? Entonces dime, quiero agua por favor”, espere a que él lo haga y alabe su esfuerzo.
  • Estimular el lenguaje del niño conversando con él sobre temas de su interés, como un programa de televisión, un juego o deporte favorito, hobbies, inclinaciones artísticas, etc., y esperar con paciencia a que el niño haga sus propios comentarios.
  • Comparta con su hijo momentos de conversación en el cual participe de la actividad que están viviendo.
  • Fomente la independencia de su hijo dándole órdenes para que se alimente, vista, realice pequeños mandados, etc.; inicialmente tendremos que ayudarlos pero luego con la práctica podrán hacerlo por sí solos.
  • Anímelo y aliéntelo a hacer lo que se le pide, utilizando un lenguaje claro y acariciándolo.
  • Fomente los buenos hábitos y modales: el saludo y la despedida, pedir la cosas por favor y dar las gracias al recibirlas; siempre verificando que estructure correctamente las oraciones.

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