La rutina del bebé

El tipo de alimentación que usted elija para su bebé tendrá un efecto sobre sus patrones de alimentación, vigilia y sueño (rutina del bebé). A principios del siglo pasado regía la teoría conductualista que consistía en que el niño se moldeaba a los horarios del resto de la familia y de los quehaceres de la persona que lo cuidaba, de esta forma, la alimentación era rígida cada 4 horas y nada podía ser modificado. Luego, surgió una teoría totalmente opuesta a la anterior, y consistía en alimentar al bebé cuando éste comenzara a quejarse, independientemente de tener o no tener hambre, basándose en que la alimentación no sólo satisfacía necesidades de hambre, sino también necesidades psicológicas.

Actualmente existe una alternativa intermedia llamada “alimentación dirigida por los padres” que consiste en satisfacer las necesidades tanto del bebé y de la familia sin discriminar a nadie, la madre colabora con el bebé atendiendo sus necesidades, y el bebé colabora con la madre amoldándose a una rutina que adicionalmente le da seguridad. Se debe seguir una rutina básica que le permitirá atender al bebé y al resto de la familia sin desatender a nadie, de esta forma el bebé no es el centro de atención, y ni tampoco es desatendido.

La alimentación dirigida por los padres se basa en un orden de sus actividades básicas: alimentación, vigilia y sueño, este orden dará seguridad a su bebé y vivirá tranquilo porque él sabe que todo esta bajo control. Pero claro que hay excepciones a la regla, la vida no puede ser tan predecible, por lo que se debe ser flexible ante eventualidades, admitiendo una alteración temporal de la rutina del bebé, como por ejemplo: si el bebé está enfermo, si están de paseo o de viaje, si llegó muchas visitas a la casa, si están de visita y el bebé comienza a llorar, etc.

La alimentación, usted debe tratar que el bebé tome su leche hasta llenarse y no dejar que tome “snacks” de leche, para esto es necesario que mientras le da la leche logre captar su atención, puede hacerle cosquillas en los pies e inclusive cambiarle el pañal.
En bebés recién nacidos es complicado porque ellos duermen casi todo el día, pero se debe intentar mantenerlo despierto, si no lo consiguiera no importa, poco a poco el bebé se estabilizará y usted podrá mantenerlo despierto para que no se duerma mientras se alimenta. Los intervalos de alimentación deben ser de entre 2 ½ hora a 4 horas dependiendo de cada bebé y el tipo de leche que tome (los bebés que toman fórmula pueden aguantar hasta 4 horas entre tomada y tomada), no debe alimentarlo antes de las 2 ½ horas porque se consideraría como un snack y no como una comida.

La vigilia, es el momento en que el bebé está despierto, momento que se puede utilizar para bañarlo, salir de paseo, ir de compras, ver televisión, jugar, o simplemente escuchando lo que le habla su mamá. Las primeras semanas del bebé esta etapa casi no existirá pero con el correr de los días se mantendrá más tiempo despierto.

El sueño, luego de la vigilia el bebé necesita dormir (no luego de la alimentación), se debe colocar al bebé a dormir cuando aún está despierto, se trata que el bebé aprenda a agarrar el sueño por sí mismo y no volverse dependiente a que lo mezan, paseen, o esté una persona permanentemente acompañándolo. La mamá es la que decide cuando el bebé duerme y cuando debe despertarse. Si el bebé llorara déjelo unos minutos, luego entre, cálmelo (de ser posible no lo saque de su cuna) y vuelva a salir del cuarto, hágalo cuantas veces sea necesario, verá como al cabo de unos días el bebé aprenderá a dormir por sí mismo.

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