El dinero y los niños

Desde que los niños entran al colegio alrededor de los 6 años, ya son capaces de entender el valor del dinero y aprender a manejar su propio dinero, ya que no se trata de un tema contenido en la curricula escolar, los padres son los encargados de darles esta lección y lograr que sus hijos sean conscientes del dinero que gastan y apreciar su valor que será algo que les servirá durante toda su vida. A los niños les encantará poder tener la autonomía de hacer sus propias compras.

Los niños se encuentran expuestos a la publicidad de juguetes, ropa, lugares de diversión, etc., y como es natural querrán muchas de las cosas que ven anunciándose o que se encuentran cuando salen al supermercado con usted. Los padres muchas veces se ven en apuros porque no pueden comprar todo lo que sus hijos desean, y los niños tendrán que entender que no todo puede estar al alcance de sus deseos por lo que se debe enseñar a los hijos que no todo lo que deseen lo pueden tener, enseñarles el valor del dinero. No educar a los niños al respecto puede ser contraproducente en su vida adulta convirtiéndolos en personas irresponsables que se endeudarán y no sabrán manejar sus finanzas.

Utilizando eventos del día a día podemos enseñar al niño el valor del dinero, que requiere de esfuerzo conseguirlo y no aparece solo, también deben saber que para gastarlo hay que tomar decisiones sacrificando una u otra cosa y eligiendo entre opciones. Mientras más grande sea el niño se le podrá dar más información para explicarle. Un niño de 7 años puede ser capaz de comprender el funcionamiento de una cuenta de ahorros, una chequera, un préstamo, etc.

Cuando el niño quiere algo y usted no se lo puede comprar, en vez de decirle que no tiene dinero, dígale que no lo puede comprar porque el dinero que tiene es para otra cosa. Asimismo cuando nosotros compremos algo explíquele al niño que para hacerlo tuvimos que ahorrar o que tuvimos que elegir entre opciones. De la misma forma, cuando el niño desee algo especial es el momento oportuno para motivarlos a ahorrar y alcanzar su meta, aquí es donde entraría en acción la clásica alcancía

El deber principal del los hijos es estudiar y comportarse aceptablemente, aún no tienen el deber de salir a trabajar, por lo que la costumbre de dar a los hijos una propina diaria, semanal o mensual, puede resultar perjudicial, porque percibirán que el dinero es un derecho y que para conseguirlo no es necesario el esfuerzo, pero hay pequeñas cosas que ellos pueden hacer dentro de casa en el día a día con lo que se puede contrarrestar esta situación y no sentir que el dinero que reciben es un derecho.

Los niños pueden realizar tareas adicionales a sus obligaciones habituales, como ayudar a servir el desayuno los fines de semana, limpiar el auto, recoger las hojas secas del jardín, etc. De esta manera, ellos recibirán un dinero que se lo estarán ganando con su esfuerzo y dedicación, pero evite quitarle la propina en castigo por alguna travesura que hayan hecho.

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